Caso Ético Clínico N°1

13.03.2026

Contexto: paciente femenino (78 años) ingresada en Medicina Interna por una insuficiencia renal crónica terminal.

Toma la decisión – con pleno ejercicio de sus facultades - que no iniciará la Diálisis, no quiere recibir intervenciones invasivas, por lo opta por Cuidados Paliativos.

Problema :

La familia, exige al equipo médico que se inicie la diálisis de inmediato. Argumenta que su madre y esposa, no puede decidir eso sola , debido a la Uremia (confusión leve) y que, el grupo familiar posee el derecho de proteger a sus integrantes, opta por proteger la vida de su progenitor.

Por su parte , el equipo nota que, bajo la presión del hijo, la paciente se queda en silencio y deja de expresar su voluntad.

Análisis de las Contradicciones: 


A.- ¿Qué concepto de persona está operando, qué pasa con la dignidad humana y cuáles serían los derechos humanos incumplidos.

En el conflicto aparecen dos concepciones del concepto de persona, el concepto de persona como sujeto autónomo, siendo el que respalda la decisión del paciente, y el concepto de persona como miembro de una familia.

Sobre la persona como sujeto autónomo, se considera al individuo como un ser capaz de deliberar, tomar decisiones y definir su proyecto de vida, incluso sobre el cese de este. Bajo este concepto, el paciente tiene derecho de aceptar o rechazar tratamientos médicos, incluso si estos podrían prolongar su vida. En este marco, la decisión de la paciente de rechazar la diálisis y optar por cuidados paliativos constituye un ejercicio legítimo de su autonomía.

Por otro lado, la persona como integrante de una familia es entendida como parte de un núcleo familiar, donde las decisiones importantes deben ser tomadas como grupo. La familia considera que tiene autoridad moral o derecho de decisión por sobre cada individuo para protegerlos. Este enfoque genera un ambiente donde se limita la capacidad de decisión del paciente.

La dignidad humana implica que cada persona posee un valor intrínseco y merece ser tratada como un fin en sí misma, no como un medio para satisfacer expectativas externas. Por lo cual, respetar la decisión de la paciente sería proteger su dignidad, porque se estaría reconociendo su capacidad de decidir sobre su propio cuerpo y el proceso de su muerte.

Por otro lado, imponer un tratamiento invasivo en contra de su voluntad, sería un atentado contra su dignidad, reduciendo a la paciente como un objeto de intervención médica o de deseo familiar. También, esta el hecho del callar bajo la presión del hijo, pudiendo implicar una inhibición de su autonomía como integrante de la familia y como persona, comprometiendo la dignidad de la paciente.

Al ignorarse la voluntad de la paciente, podrían vulnerarse varios derechos humanos. En primer lugar, el derecho a la autonomía y al consentimiento informado, que incluye aceptar o rechazar tratamientos médicos y tomar decisiones informadas sobre su propia salud.

Segundo, el derecho a la integridad física y psíquica, nadie debe ser sometido a procedimientos médicos sin su consentimiento.

Y último, el derecho a la libertad personal, la paciente tiene derecho a decidir siempre y cuando conserve su capacidad de decisión, la presencia de uremia con confusión leve no implica incapacidad automáticamente, esta debe evaluarse clínicamente. 

B.- Cuál sería la postura adecuada del equipo de salud?   

Primero que nada, es vital que el equipo de salud genere un espacio de plena confianza para de esta forma poder llevar a cabo una intervención competente al caso. En el caso asignado se establecen conceptos como la dignidad humana, el cual se representa por el deseo del paciente a no a llevar a cabo una diálisis debido a su condición.

Con eso claro, es importante que el equipo especialista lleve a cabo una serie de intervenciones adecuadas al caso como:

  • Explicar en qué consiste el procedimiento atingente al caso.

  • Mencionar opciones disponibles como lo puede ser el funcionamiento de los cuidados paliativos.

  • Atender a las preocupaciones tanto del paciente como de los familiares

  • Llevar a cabo pruebas para evaluar el grado de independencia de la paciente frente a la Uremia mencionada.

Una vez se hayan llevado a cabo las medidas ya mencionadas, se pavimenta una base más sólida en la que todas las partes involucradas están informada de igual manera, además de determinar qué tan capaz es la paciente de decidir por sí misma.

Sin ánimo de invalidar el punto de vista del afectado, estar atentos a hacer que la paciente se sienta cómoda de expresarse, solicitando si desea conversar el tema en una habitación a solas, mientras que al menos uno de los integrantes del equipo de salud acompañe a la familia reafirmando las 2 primeras medidas mencionadas. 

C.- ¿Cuál es el dilema ético que se presenta?

El dilema ético principal surge entre respetar la autonomía y la dignidad de la paciente o priorizar la intención de la familia de prolongar su vida mediante la diálisis. Al tratarse de una insuficiencia renal crónica terminal, el pronóstico de la enfermedad no es favorable, por lo que aparece una tensión para el equipo de salud entre intentar prolongar la vida mediante un tratamiento invasivo o respetar la decisión de la paciente, que podría buscar evitar un mayor sufrimiento y optar por cuidados paliativos.

Por un lado, la paciente ha expresado claramente su voluntad de no iniciar diálisis y recibir cuidados paliativos, lo que representa el ejercicio de su libertad y de su derecho a decidir sobre su propio cuerpo y sobre la forma en que desea enfrentar el final de su vida. Desde una perspectiva ética y humanista, esto también implica reconocerla como una persona digna, capaz de tomar decisiones sobre su propia existencia.

Por otro lado, la familia considera que su deber es proteger la vida de su madre o esposa, argumentando que el estado de uremia podría generar una confusión leve que afectaría su capacidad para tomar decisiones adecuadas. Desde esta perspectiva, presionan al equipo médico para iniciar la diálisis con el objetivo de prolongar su vida.

De esta manera, el conflicto ético se produce entre la autonomía de la paciente como persona libre y digna y la postura protectora de la familia que busca preservar la vida a toda costa. Además, el equipo de salud se ve enfrentado a la presión familiar mientras intenta respetar los derechos de la paciente.

Por lo tanto, la resolución ética del caso depende en gran medida de evaluar la capacidad de decisión de la paciente. Si se confirma que comprende su situación clínica y las consecuencias de su elección, el principio de autonomía debería prevalecer, y el equipo de salud tendría el deber de respetar su decisión de rechazar la diálisis y acompañarla mediante cuidados paliativos. 

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